viernes, septiembre 07, 2018

Relatos de la Ascendencia - Cierre

El miércoles terminó «Relatos de la Ascendencia», mi pequeño y personal proyecto de rehacer los relatos cortos que, hace años, escribí sobre «Ascendancy», el juego de The Logic Factory. Una colección de veintiún relatos, veintiún fanfics sobre especies alienígenas de las que poco o nada sabemos, incluso los que hemos jugado a «Ascendancy», por lo que había muchísimos huecos por añadir.

Y, como en el pasado, ese ha sido también el objetivo de «Relatos de la Ascendencia»: dar un poco más de chicha a unas especies, unas más interesantes que otras, más allá de una escueta pantalla de presentación. El interés que despierta en mí cada especie es evidente tanto en la longitud como en la calidad de los textos: así, está claro mi favoritismo por los Baliflids, los Chamachies o los Frutmaka, mientras los Kambuchka y los Nimbuloides, por poner dos ejemplos, han sido más un «al menos lo he hecho mejor que hace años».

Al final he logrado mi objetivo, y con ello estoy satisfecho. ¿Que hay cosas que podrían haber salido mejor? Pues sí, pero ya digo que el interés en según qué especies ha jugado tanto a mi favor como en mi contra. La experiencia, en general, y repito, ha sido satisfactoria...

... Y sé que al comienzo dije que igual podría ir más allá de los veintiún relatos originales. Y aunque me gustaría, prefiero dejarlo para el futuro, si surgen la oportunidad y las ganas de hacerlo. Mientras tanto, tengo otros asuntos entre manos...

¿Significa eso que este blog se quedará parado? Tras haber publicado tres veces a la semana durante casi dos meses de forma ininterrumpida da algo de apuro... aunque es más que nada porque estos relatos han consumido buena parte de mi tiempo, así que, tras el reto, tocará ir más sosegado: que si un relatillo por aquí, que si un concurso por allá, que si... en fin, muchas cosas.

Y, por supuesto, lo último, pero no por ello menos importante: muchas gracias por estar ahí y leer.

ACTUALIZACIÓN (09/09/2018): Aquí pongo los relatos en formato de índice para que, desde aquí, podáis ir leyéndolos si habéis llegado a este blog desde esta misma entrada (con imágenes de cada especie dentro del propio juego, para hacerse una idea de la locura que pueden llegar a ser algunas...).

miércoles, septiembre 05, 2018

Relatos de la Ascendencia - Ungooma

El Universo siempre había estado lleno de grandes mentes. Cabezas pensantes de gran prestigio que habían liderado grandes empresas o habían sido ignoradas hasta que fue demasiado tarde para rectificar.  
Los Ungooma tenían otro concepto de «gran mente»: aquella formada por millones y millones de cabezas, un enjambre propiamente dicho, zumbando con cada nuevo pensamiento. Diminutos como eran los Ungooma, en realidad por separado no tenían capacidad alguna para mantener una idea; cuando tantos y tantos se juntaban, acababan formando una inteligencia más allá de lo conocido.  
Porque pensaban, mucho y de continuo, pero nadie más en su mundo de origen creía que los Ungooma fuesen seres pensantes. Claro que a los Ungooma les convenía que algunos los tomaran por colmenas de seres sin conciencia, eso les evitaba muchos problemas. Además, habían sido ellos mismos los que implantaron ese sentimiento en los demás seres de su planeta.  

lunes, septiembre 03, 2018

Relatos de la Ascendencia - Swaparamans

Las palabras de Tanandanam era conocidas por todos los Swaparamans. Una de sus citas decía lo siguiente: «Afrontar el riesgo a lo desconocido es la única forma segura de avanzar». Y, aunque fuese de las más famosas, también era una de tantas citas que el pueblo Swaparaman casi había olvidado, como tantas otras cosas de su pasado.  
La historia de los Swaparamans quedó irremediablemente marcada desde que huyeron de su planeta natal. Los Swaparamans habían desarrollado a gran velocidad la tecnología para viajar entre las estrellas, movidos por el miedo de sus lejanos parientes, los Frutmaka. Habían visto cómo la especie fungoide había desarrollado su culto a Graveesha, el agujero negro de sus sitema binario, hasta límites fanáticos. Habían visto a otras especies caer ante el yugo Frutmaka, y pese a que tuvieron los medios para huir de su planeta, vieron cómo los poderes telequinéticos de los Frutmaka habían enviado a buena parte de su flota en un viaje sin retorno hacía Graveesha. Habían sobrevivido, pero el coste fue elevado. 

viernes, agosto 31, 2018

Relatos de la Ascendencia - Snovemdomas

Su mundo se estaba quedando pequeño. Los poderosos Snovemdomas, tan grandes y fuertes como ligeros, habían dominado las tierras más allá de su tundra natal. En un planeta de alta gravedad, su imponente aspecto cubierto de pelo y su larga trompa ocultaban unos cazadores veloces e incansables, de huesos huecos pero resistentes. Eso era lo que les había permitido expandirse, creando pueblos que acabarían convirtiéndose en ciudades, hechas de materiales compuestos y ligeros, como ellos. Los Snovemdomas eran supervivientes, y su intelecto y su tecnología eran tan destacables como sus habilidades para la caza.  
Y, pese a ser sensatos y no abusar de sus territorios de caza, sabían que podían llegar más lejos y descubrir nuevos lugares, no podían ver un final a su expansión.  
Ese deseo había estado alterando las mentes ya de por sí inquietas de los sabios de cada tribu de Snovemdomas, en cada punto del globo, en cada región ocupada. Pero hasta los más sabios necesitaban una autoridad superior para poder encaminar sus pensamientos, y esa autoridad seguía en el lugar de donde surgieron y de la que salieron hacía generaciones. El Dovahmon, el sabio de entre sabios, vivía en la Gran Tundra, pasando el manto del liderazgo a los más dignos. Era él quien tenía la respuesta a todas las preguntas… 

miércoles, agosto 29, 2018

Relatos de la Ascendencia - Shevar

¿Qué es la vida? Con tantos mundos y tantas posibilidades, no hay una forma de determinar, exactamente, qué es. Cada civilización puede plantear la vida de una manera distinta a muchos niveles, desde la composición química hasta la actividad de los seres, que distinga a los vivos de los inertes. Para unos, la vida no era más que lo que habían catalogado como flora y fauna; para otros, los mismos planetas son entes vivientes. Nacer, crecer, morir, la procreación podía añadirse también, según a quien se preguntara…  
Los Shevar no se planteaban estas cosas. No necesitaban una definición de la vida. Y tampoco era cierto que no supiesen lo que era la vida, ni que no reconocieran a otros seres como vivos. Conocían muy bien la vida y la saboreaban: era su alimento.  

lunes, agosto 27, 2018

Relatos de la Ascendencia - Orfa

Muchos mundos habitados eran un mosaico de paisajes, desde heladas tundras hasta ardientes desiertos, pasando por bosques caducos, selvas, prados, litorales y volcanes. Este no era una excepción, y los Orfa, la especie dominante, podía estar en cualquiera de estos escenarios sin problemas. Tenían todo un mundo para ellos solos en el que comer, reproducirse y vaguear a su gusto.  
Este grupo particular de Orfa adoraba pasar todo el tiempo que pudieran en las inmediaciones de un volcán extremadamente activo. No pasaba día sin que estallara en una tormenta de piedra fundida, algo que los Orfa disfrutaban. Muchos se revolcaban en la lava, sus cuerpos totalmente inmunes a las altas temperaturas, sin una sola quemadura. La resistencia que presentaban su piel y sus órganos les permitía vivir en las condiciones más extremas, y aquellos en concreto se levantaban, más relajados, tras su chapuzón en la lava. Un Orfa, además, podía sobrevivir con unos pocos minerales, lo suficiente para mantener sus resistentes cuerpos en pie, si bien las buenas costumbres eran difíciles de dejar: la buena hierba seguía siendo su comida favorita.  
Y, además, lo que todo Orfa adulto debía hacer, sin excepción, para seguir adelante con su vida era pasar por los Rituales de Reproducción. La especie había evolucionado no solamente para resistir las mejores y peores condiciones ambientales, sino también para la procreación. Una especie con diecisiete sexos y una tradición que obligaba a tener, por lo menos, descendencia con todos ellos. Se convertía, pues, en una odisea, porque ningún Orfa quería convertirse en la vergüenza de sus congéneres.  

viernes, agosto 24, 2018

Relatos de la Ascendencia - Oculons

Las líneas estelares eran el único medio que permitía la unión entre sistemas. Las distorsiones del espacio y del tiempo entre las estrellas cambiaban con el paso del tiempo, y cualquier especie que dominara el viaje espacial sabía que debía estudiar estos túneles, que generalmente encontraban por casualidad, para seguir con su expansión. Solo con las herramientas más potentes se podían estudiar y analizar, e incluso predecir cualquier cambio en las líneas estelares.  
Los Oculons no lo necesitaban: ellos eran sus propios detectores de líneas estelares. Eran telescopios vivientes.  

miércoles, agosto 22, 2018

Relatos de la Ascendencia - Nimbuloides

La vida de los Nimbuloides se regía por las Corrientes. Así era como llamaban a las fuerzas que dominaban el gigante gaseoso, rojizo y radioactivo, que consideraban su hogar. Durante muchas generaciones, las Corrientes habían decidido el destino de los Nimbuloides, y nunca habían cuestionado los susurros que les llegaban. Se movían con tranquilidad, flotando, estirando y contrayendo sus cuerpos, enormes bolsas purpúreas rellenas de gas, mientras las Corrientes les indicaban qué hacer.  
Pero no solo era viento lo que traían las Corrientes. Los flujos químicos que estas portaban eran lo que realmente movía a los Nimbuloides. Una energía que, para ellos, era la verdadera esencia del Universo. Y pronto comprendieron que las Corrientes no solo afectaban a su planeta, sino que podían extenderse más allá.  
Las Corrientes de las estrellas eran intensas. Refulgían y se arremolinaban, mandando mensajes a los Nimbuloides desde los confines de la galaxia. Sabían que debían alcanzar esas Corrientes que estaban tan lejos, y debían encontrar la manera. Habían persistido gracias a las Corrientes, e incluso con ellas encontraron un don que sería puesto a prueba.  

lunes, agosto 20, 2018

Relatos de la Ascendencia - Minions

Hibernación cancelada con éxito.  
Cargando nuevos datos desde bancos de memoria auxiliares…  
ADVERTENCIA: Algunos datos no han podido ser descargados. Uno o más bancos de memoria auxiliares no existen o se encuentran dañados.  
Reinicio de Sistema Principal…  
Comprobación de sistemas…  
Sistemas completamente operativos. Unidad Central de Control lista.  
Recibiendo órdenes de Módulo Maestro…  
* Orden 1: cuidado del Mundo Fuente.  
* Orden 2: análisis de información.  
* Orden 3: exploración de la galaxia.  
* Orden 4: eliminación de posibles amenazas.  
Reactivando unidades hijas…  
Estableciendo comunicación…  
Reinicio completado.  

viernes, agosto 17, 2018

Relatos de la Ascendencia - Mebes

Rodaba a gran velocidad por los verdes prados, sin preocuparse siquiera de poder chocar con cualquier obstáculo. Su gelatinosa estructura podía resistir cualquier impacto, y, de todas formas, sus progenitores estaban a una distancia segura: ni demasiado lejos para no atenderla, ni demasiado cerca para molestarla.  
La cría de Mebes bajó por una pequeña colina y volvió a subir. Su gran estructura unicelular recogía lo que se pegaba a su membrana: si encontraba comida, la absorbía; si no, los filamentos simplemente la desprendían mientras la Mebes seguía deambulando libremente. Era lo habitual entre las crías de su especie, y hasta el siglo de edad eran muy activas y alocadas para los adultos, pero todo Mebes debía pasar por esta etapa para acostumbrarse a su entorno. Además, el vínculo entre progenitores y prole era muy fuerte en toda la sociedad Mebes, y la más mínima señal ponía sobre aviso a los padres de la criatura.  
Como sucedía en ese momento.  
Había dejado de rodar frenéticamente y se acercó a sus progenitores. Pero la forma en que lo hacía era muy lenta y desanimada, no rodaba con la energía de antes. No era simple cansancio, había algo más. Algo que sus padres no sabían qué podía ser.  
Ciclos después descubrirían que su criatura solo era una de las muchas que empezaron a sufrir aquel mal que estaba cebándose con las nuevas generaciones de Mebes. Y el mal se había cobrado otra víctima. 

miércoles, agosto 15, 2018

Relatos de la Ascendencia - Marmosianos

Las luchas territoriales habían sido lo habitual en la vida de los Marmosianos, desde sus diminutos ancestros hasta las generaciones más actuales. De otra forma, sus vidas habrían sido aburridas: el conflicto era la adrenalina marmosiana, y con los ciclos se había refinado.  
Las feromonas que solían utilizar para rituales de apareamiento y de lucha habían ido cambiando según los propios Marmosianos evolucionaban en su mundo de dura competición. Ya no era que los propios Marmosianos se fuesen volviendo inmunes a dichas feromonas, obligando a realizar cambios en sus rituales; las mismas mezclas químicas habían cambiado hasta el punto de afectar a otras especies. Y, por supuesto, fue algo que los propios Marmosianos supieron usar desde el comienzo.  
¿Por qué luchar ellos mismos por sus propios territorios cuando otros podían hacerlo en su lugar? Aquellas feromonas eran irresistibles, y si alguna vez se desarrollaba una resistencia frente a ella, tardaría generaciones. Y, para entonces, los Marmosianos ya habrían buscado otras especies que hicieran su trabajo. Y, de paso, que sus nuevos lacayos se encargaran de los antiguos.  
El paso del tiempo había convertido a los Marmosianos en vagos expertos. Apenas sí necesitaban unas pocas órdenes para que sus guardianes, entre los que se encontraban algunos de sus anteriormente temidos depredadores, hicieran todo lo que se les pidiera para proteger sus valiosas tierras de cualquier rival. No había quejas, no había peros. Y eso les gustaba, porque no suponía esfuerzo alguno. El esfuerzo había sido desterrado de la vida marmosiana hacía mucho.  
Poco sabían los Marmosianos que, por desgracia para ellos, tendrían que recuperar el ocuparse de sus propios asuntos sin intermediarios.  

lunes, agosto 13, 2018

Relatos de la Ascendencia - Kambuchka

Aquel planeta había vivido tiempos mejores. Su superficie apenas era visible después del cataclismo, había quedado cubierta por una atmósfera tan densa que había aniquilado a prácticamente todas las formas de vida de aquel ya lejano período. Era un mundo grande, aparentemente vacío, y orbitaba, lento y casi renqueante, alrededor de las estrellas gemelas.  
A pesar de aquel entorno hostil, nuevas especies surgieron en aquel planeta tan cambiado, y de entre todos destacó, con los ciclos, una especie en particular.  
Los Kambuchka estaban compuestos por una sucesión de membranas oscilantes. En sus comienzos, utilizaban el tacto y el oído como sentidos principales tanto en la búsqueda de las microscópicas plantas que filtraban para alimentarse, como en la detección de depredadores. Eran muy lentos, flotando casi sin rumbo y desorientados, sin saber si vivirían un día más en aquella tierra tan peligrosa y misteriosa.  
Sus cuerpos se vieron afectados ante aquella atmósfera opaca, transmitiendo a su prole nuevas características sensoriales, hasta que todas las membranas de su cuerpo se convirtieron en receptores tan refinados que podían percibir hasta la más pequeña alteración en la atmósfera. Conocer las diminutas diferencias entre tantos escenarios, desde la preciada comida hasta el inminente peligro, pasando por los compañeros de su especie, se había convertido, con el paso de generaciones y de la evolución, en puro instinto. De otra forma, los Kambuchka no habría podido medrar en un mundo tan competitivo como brumoso, ni tan siquiera habrían conseguido, sin estar en lo alto de la cadena trófica, haber logrado alzarse como la especie dominante de su planeta, abandonando sus tiempos nómadas y estableciendo ciudades en la espesa atmósfera.  

viernes, agosto 10, 2018

Relatos de la Ascendencia - Hanshaks

¿Qué movió a los Hanshaks a desmantelar toda su tecnología y abandonar todos los avances que habían logrado? Algo despertó en sus mentes cuando alcanzaron la cúspide de su progreso, como si todo lo que hubieran logrado hubiese sido poco más que un camino a recorrer y, una vez habían llegado a su destino, ¿por qué volver a recorrerlo?  
Pero seguramente lo que despertó en las mentes de los Hanshaks no fue fruto del progreso, sino más bien del azar. Ni siquiera pensaron en que hubiese sido la casualidad lo que despertara su don latente en sus mentes, volviéndolas más sensibles a los pensamientos propios y ajenos. Ellos atribuían aquella iluminación a unos avances que ya no les eran necesarios.  
Con el paso de los ciclos, los Hanshaks se convirtieron en los líderes espirituales de su mundo. La naturaleza volvió a ocupar su lugar en el planeta, y todas las especies escuchaban, en sus cabezas, las voces de aquellos seres toroidales que habían visto algo más allá de la simple materia. Y escuchaban con atención, dejándose guiar, y viviendo en armonía.  
Y nunca pensaron que, tal vez, algún día, deberían volver al progreso del que habían renegado.

miércoles, agosto 08, 2018

Relatos de la Ascendencia - Govorom

La existencia de los Govorom era tranquila, paciente, como lo era el cuidado de su mundo natal. Habían nacido en un planeta cubierto por grandes desiertos, por salinas inertes y por tundras yermas. El hecho de que siguieran con vida pese a aquellas condiciones decía mucho de esta especie; pero más decía de su pueblo la dedicación por transformar su entorno.  
Habían atesorado los pocos recursos que podían encontrar. La flora y la fauna que resistía a las temperaturas extremas y a los suelos que no permitían que nada más creciera fueron el comienzo de un cambio que los Govorom orquestaron con toda la calma de que disponían. Repartieron su gran mundo yermo entre todas las poblaciones, y estas, a su vez, entre sus habitantes. Todo Govorom conocía los límites de su región por puro instinto, y solían vivir separados. Pero la socialización llevaba a que crearan familias, y cuando estas crecían, hacían un nuevo reparto, equitativo. Todos los miembros de la sociedad participaban del gran proyecto planetario.  
La vida Govorom era larga, serena y dedicada. Las nuevas generaciones convivían con las antiguas, aprendían de su labor e incluso la mejoraban. No solo preservaban y expandían la vida tal y como la conocían, ayudaban a que esta se diversificara, acelerando la evolución de muchas especies pese a la, en comparación, lenta dedicación de los Govorom.  
Con el tiempo y el paso de las generaciones, el mundo muerto florecía con nueva vida.  

lunes, agosto 06, 2018

Relatos de la Ascendencia - Frutmaka

Graveesha…  
El Gran Templo de Graveesha era una estructura gigantesca, un pilar hueco, recorrido por innumerables galerías y salas, hecho de pura obsidiana. Se alzaba decenas de metros sobre lo que antiguamente era un yermo, pero que, con el tiempo, se convirtió en el centro de la vida de los Frutmaka. Las pequeñas comunidades de los Frutmaka se habían agrupado durante generaciones alrededor del templo, pues la creencia decía que fue aquí, en este mismo lugar, donde su especie mostró por primera vez su poder al resto de habitantes de este mundo. Este era el lugar donde fueron los Frutmaka fueron tocados por la gracia de Graveesha.  
Graveesha…  
La vida de la especie Frutmaka había estado enteramente dedicada a la gloria de su dios. Su fascinación por Graveesha había empezado antes incluso de convertirse en los amos y señores de este planeta. La singularidad del enorme agujero negro que absorbía la luz y la energía de su estrella hermana era una visión que llenaba a estos seres casi inmóviles con una devoción sin igual. Veían en Graveesha, en el gran agujero negro devorador, el poder de la quietud y, a la vez, y de forma contradictoria, el poder de manipular lo que hubiera a su alrededor.  
Graveesha…  
Poco sabían que sus mentes habían ido desarrollándose mucho más allá de lo que otras especies podían alcanzar, pero sus cuerpos fungosos no podían igualar aquella evolución. Eran presas fáciles, perfectamente conscientes de lo que era morir a manos de sus depredadores, y que otros experimentaran su dolor por el vínculo que unía sus mentes. Hasta que, un día, algo despertó en ellos. Algo que les dio la ventaja que anhelaban.  

viernes, agosto 03, 2018

Relatos de la Ascendencia - Fludentri

El arte de la guerra se cultiva en muchas formas y en muchos lugares. Desde las más altas montañas hasta los más recónditos valles… e incluso las mismas profundidades del océano pueden albergar a los más mortíferos guerreros.  

En un mundo cubierto por las aguas y el hielo, existía una especie que había sobrevivido siendo la más fuerte y la más hábil. Muchos habían infravalorado a aquellos luchadores natos, nacidos de la misma esencia del océano, y habían pagado el precio. En un mundo donde la diferencia entre vivir y morir era tan determinante, los Fludentri se convirtieron en los señores de la guerra.  
Aquellas criaturas fluían como las propias aguas, con sus cuerpos líquidos y sin forma de los que, a veces, surgían sinuosos tentáculos. El conocimiento de su propio cuerpo y su espíritu de lucha los llevaron a ir más allá, y descubrieron que podían solidificarse hasta volverse tan resistentes que ni las armas más poderosas podrían herirles. Y si alguna vez eran heridos, no tardaban en sanarse y asestar el golpe definitivo. Puesto que un Fludentri rara vez moría, y siempre mataba a sus enemigos.  

miércoles, agosto 01, 2018

Relatos de la Ascendencia - Dubtaks

Los Dubtaks habían vivido por y para la tecnología durante generaciones. Pese a su aspecto pequeño y aplanado, eso nunca fue impedimento para avanzar más allá de lo que las especies rivales eran capaces de lograr… Claro que también les ayudaba tener ese aspecto a la hora de camuflarse, infiltrarse y robar toda la tecnología que estuviera su alcance. Así era como los Dubtaks se habían alzado como la especie dominante de su mundo: robando a sus enemigos y usando lo que sustraían contra ellos.  
Y cuando las demás especies ya habían sido doblegadas, solo quedaban los rivales definitivos: el resto de los Dubtaks. Y las guerras entre los Dubtaks, las más sigilosas, pero a la vez las más dañinas, llevaban siglos sin terminar. Solo hasta que, al fin, una de las tribus se alzara victoriosa frente a las demás, pero eso no había ocurrido aún: la ventaja que una tribu conseguía, al poco otra se la quitaba.  
Una de estas tribus, sin embargo, había dedicado todos sus esfuerzos en poner fin al conflicto de operaciones encubiertas. Habían planeado un golpe maestro, el robo de robos.  

lunes, julio 30, 2018

Relatos de la Ascendencia - Chronomyst

La familia de hexápodos se acercó al borde del acantilado. Como todas las noches, las luces que parecían salir del mar cobraban mayor intensidad que durante el día. Antes había más familias, e incluso clanes enteros, observando el espectáculo de luces, tanto diurno como nocturno; pero con el tiempo fueron abandonando, aburridos de ver siempre lo mismo. Solo aquella familia siguió cumpliendo con su particular ritual.  
No sabían qué era con certeza lo que había debajo de la superficie del océano. Pensaban que serían los espíritus de su mundo, velando desde las profundidades por el bienestar de las criaturas de la superficie como ellas. Era la creencia más extendida en su momento, hasta que sus congéneres dejaron de venir a ver las luces. Solo esta familia mantenía aquella fe.  
Y aquella noche las cosas cambiarían. Mientras observaban con fascinación las luces, una de las crías se fijó en algo saliendo del agua. Avisó al resto de la familia, quienes no tardaron en fijarse en aquel punto concreto. Lo que vieron les produjo una mezcla de emoción y horror.  
Era una gran esfera cristalina en la que se proyectaba y reflejaba la luz de las profundidades, haciendo que los haces salieran incluso con más claridad del agua. A esa esfera se unió otra, y luego una más. La familia empezó a retroceder, asombrada pero también temerosa, por si incurrían en la ira de los espíritus, pues, al verlos, pensaron que aquellos cristales eran sus protectores. Escondidos, siguieron observando, hasta que las esferas se sumergieron.  
Aquello que habían avistado había sido maravilloso e increíble, pero sabían que, si lo contaban al resto, no les creerían. Aunque ya daba igual: habían visto a sus dioses, sabían de dónde procedían las misteriosas luces del mar, y eso era más de lo que podían pedir. 

viernes, julio 27, 2018

Relatos de la Ascendencia - Chamachies

En medio de un lugar yermo, azotado por tormentas de arena y rodeado por rocas que hacían imposible la vida desde hacía generaciones, se alzaba, reluciente, la Ciudad de los Iluminados. La gran urbe estaba aislada del exterior hostil por una barrera invisible que repelía todo lo que no perteneciera a la avanzada civilización que la habitaba, los reptilianos Chamachies.  
Pese a que la llamaban ciudad, era en realidad una nación en sí misma, y muy diferente del mundo que había al otro lado de la barrera. Era un lugar fértil, donde convivían la gran urbe con las zonas rurales, autoabasteciendo a una población en constante crecimiento. Periódicamente, parte de esta población iniciaba un viaje a las colonias Chamachies en el espacio profundo, para aliviar la presión demográfica. Todo ello mientras los avances científicos y tecnológicos seguían su rápido curso.  
Los Chamachies, desde los tiempos prehistóricos, habían sido devotos de las herramientas, y siempre buscaban nuevos usos y nuevas variantes. El mundo en el que vivían era antes tan fértil como la Ciudad de los Iluminados, pero los cambios que se habían producido presionaron a esta floreciente civilización hasta que convirtieron el estrés en el motivador perfecto. La química de sus cerebros se veía potenciada con el subidón de adrenalina, y las investigaciones que podían llevar años o décadas eran terminadas en meses, o semanas. Había quien decía que, con la tensión necesaria, un día sería suficiente para acabar con cualquier investigación.  
Pero hubo algo más que hizo que una civilización que estaba empezando a usar los combustibles fósiles se convirtiera en una de las más avanzadas de la galaxia, llegando a las estrellas más lejanas cuando hacía dos o tres generaciones era un sueño lejano.  

miércoles, julio 25, 2018

Relatos de la Ascendencia - Capelons

La presa había caído fácilmente. El depredador se alzó sobre el cuerpo aún sangrante de su víctima, y en su boca se mostraba el burdo intento de una sonrisa. La pesada zarpa se posó sobre la presa, asegurándola contra el suelo. Se deleitaba viendo cómo aquel animal, indefenso y moribundo, se revolvía, cada vez menos con menos fuerza, hasta quedar completamente inmóvil, con su mirada vacía clavada en la criatura que le había dado muerte.  
Triunfante, la bestia bajó la enorme cabeza escamosa, abriendo sus fauces para dar el primer bocado.  
Entonces sintió un ligero golpe en la parte derecha de su cabeza.  

lunes, julio 23, 2018

Relatos de la Ascendencia - Baliflids

La galaxia estaba llena de toda clase de criaturas, unas dóciles, otras hostiles. En aquel pequeño mundo, orbitando aquella pequeña estrella, se encontraba uno de los depredadores más grandes y peligrosos jamás catalogados por la Xenobiología.  
Los nativos del planeta, los Baliflids, las llamaban bestias Strak. No era un nombre con un significado profundo bajo su sencillez: era solo un nombre para dejar claro que era una «mala bestia». Strak. Sonaba amenazador, sonaba a cómo debía ser un monstruo. Strak. La definición de un ser gigantesco, cuadrúpedo, cubierto de duras escamas pardas y gruesas cerdas negras, con colmillos tan afilados que podían destrozar rocas, y ojos rojos permanentemente furiosos. Stark. Incluso se podía paladear aquel nombre cada vez que se pronunciaba. Strak.  
Aun siendo conscientes de lo peligrosos que eran estos depredadores, los Baliflids no eran un pueblo que temieran a criaturas como estas. De hecho, no temían nada. Era un don que tenían y aprovechaban. Nada les daba miedo, todo les parecía un juego, y conseguían que los demás jugasen con sus normas.  
Y eso era, precisamente, lo que pasaba con la pequeña Baliflid que había estado jugando fuera de los límites de la ciudad. Una criatura peluda, de apenas medio metro de alto, jugueteando con una pelota hasta que se convirtió en el objetivo de una bestia Strak. La niña cogió su pelota y se la enseñó al depredador. Este comenzó a avanzar, cada vez con pasos más rápidos, hacia la pequeña, que permanecía impasible, con la pelota entre sus manitas.  
Y, cuando estaba a unos metros escasos, la bestia Strak se detuvo.  

viernes, julio 20, 2018

Relatos de la Ascendencia - Arbryls

Un sistema estelar solitario, vagando por la galaxia, imperturbable. Mundos que jamás habían sido visitados por viajeros estelares que jamás encontraron el camino hacia estos. ¿Qué era lo que provocaba aquel aislamiento? ¿Y por qué existía? 
En la zona habitable de aquella imperturbable estrella, se encontraba un gran planeta que, de haber recibido alguna visita, sería considerado un mundo vergel. Toda la superficie emergida estaba cubierta por plantas. Hasta en las zonas más áridas y en las más frías, la vegetación se abría paso, resistiendo, sobreviviendo. Y eso sin contar la vida vegetal en el fondo de los mares, creciendo imparable por el lecho marino.
Pero, sobre todo, era un planeta silencioso. Un mundo tranquilo. Y esa era la calma que los Arbryls atesoraban. Seres casi indistinguibles del resto de la vida vegetal que los rodeaban, se movían lentos, seguros y en silencio. La suya era una vida de misticismo y de conexión con todo lo que les rodeaba. No eran solo los árboles inmóviles, o el propio planeta, sino el todo que conformaba con la estrella y los objetos que la orbitaban.
Y eran estos seres los responsables del aislamiento que vivía su sistema estelar.

Relatos de la Ascendencia - Presentación

«Relatos de la Ascendencia» es un conjunto de relatos cortos basados en el universo del videojuego de estrategia «Ascendancy», creado por The Logic Factory.

Para los que me conocen, saben que este juego ha sido una de esas cosas que, pese a no ser una maravilla, me fascinó desde que era un crío. Veintiuna especies alienígenas tratando de expandirse por una galaxia que debían explorar, contactar con otros seres, llevar la paz o aniquilar a sus enemigos... Un juego limitado con un trasfondo que daba para muchos relatos de ciencia-ficción.

En mi blog personal, hice una compilación de comentarios sobre cada especie del juego y, como añadido, incluía un pequeño relato basado en aquella especie concreta. Eso dio lugar a varias historias sobre aquellos seres extraterrestres, veintiún fanfics como veintiún soles. Y podría haberlas recuperado tal cual para este blog, pero, sinceramente, aquellas historias tienen ya diez años y pedían a gritos una actualización.

Así es como llegamos a «Relatos de la Ascendencia»: tomar aquellas viejas historias, revisarlas, ampliarlas, mejorarlas. Con el paso de los años y de las lecturas, uno puede intentar crear algo nuevo partiendo de lo viejo, y eso es lo que haré. Los veintiún relatos originales pasarán por un nuevo prisma, con partes reconocibles de antaño, pero con bastantes añadidos.

Y ¿quién sabe? Puede que vaya más allá de estos veintiún relatos iniciales. ¿Sería capaz de montar un universo basado en un viejo juego de estrategia? Podría ser curioso.

Pero de momento, nos conformaremos con lo que hay, ¡que no es poco!

miércoles, julio 18, 2018

Einok y Zuttei (+18)

Este relato fue mi aporte al concurso de «Empotradoras», organizado por Virginia Buedo y Alister Mairon. Enfrentarse a un relato erótico era un desafío en sí mismo, no solo porque uno no tiene experiencia en estos menesteres, sino por intentar sacar algo diferente, de celebrar la diversidad y el amor... Y en esas cosas sigo siendo muy, muy novato.
Pero lo intenté, y eso es más que suficiente, porque si eliges no intentarlo te quedas con la duda de sí puedes o no; si lo intentas, sabes que puedes (o no), y está la posibilidad de mejorar. Casi 5.000 palabras de entidades cósmicas y sensaciones varias.
Así que, pese a irme con las manos vacías, aquí tenéis el relato completo que presenté. Y puede que no sea erotismo puro y duro, pero yo diría que es mejor tener más de 18 años para seguir adelante... :P

martes, junio 26, 2018

Creadora - Curiosidades

El relato «Creadora» fue creado para el concurso «Iridiscencia», organizado por La Maldición del Escritor. Admito que, al ser el primer concurso de relatos en el que entraba, estaba muy, muy, pero que muy nervioso. A pesar de que al final, como suponía, no consiguiera nada. Pero la ilusión no me la quitó nadie.

Eso sí, estuve asustado al leer que en el comunicado del fallo se indicara que había un relato descartado. Las normas son las normas, si no se cumplen te quedas fuera. Y sí, al leer el post de LMDE pensé que igual el relato descartado era el mío. Aunque, supongo, si lo hubiese sido, me lo habrían dicho por privado, así que supondré que solamente es que no tenía la suficiente calidad. No que el relato sea malo, sino que los hay mucho mejores, y eso es lo bueno, que haya calidad a espuertas.

De todas maneras, aquí lo habéis visto, lo habéis leído... y así ha ido la cosa.

Pero a lo que vamos, ¡unas pocas curiosidades sobre «Creadora» para todo el mundo!

lunes, junio 25, 2018

Creadora - parte 2 de 2

El patio del alcázar está listo. Mesas, sillas, algo de comida y bebida para matar el tiempo, el escenario principal… Todos han trabajado a destajo para que esté a punto para la hora decisiva. 
Maya se pone bien la chaqueta. Al final ha podido dormir una siesta ligera y reparadora. No ha soñado, y eso para ella es suficiente. Mira a Pepe y a Merche, los dos vestidos igual que ella. Parecen los padrinos de alguna boda, con pantalón de pinza oscuro, chaqueta a juego y una camisa blanca. Maya sonríe al recordar que, en el pasado, tal y como le había contado Tata Celeste, las ropas eran más parecidas a las de los bufones centroeuropeos. Con el tiempo, decidieron que era mejor modernizar el vestuario, y así parecían más bien directores de orquesta… aunque desecharon la pajarita por incómoda. 
La comparación con una orquesta es acertada: las manos son una parte importante de los Creadores, dirigiendo sus creaciones. Hay quienes lo combinan con su voz, e incluso ha habido, y hay, Creadores que solo con sus palabras han sabido estar a la altura. No entre aquellos elegidos en esta Reunión, pero sí entre el público. Igual que sus familias.
Inspira y espira, inspira y espira… Maya se repite constantemente esas palabras mientras lo hace. Siente aún la mano de Lena sobre la suya. Hasta que sea su turno, su esposa va a estar a su lado. Mira a la mujer con la que comparte algo más que una vida, radiante, elegante. Sabe que a Lena no le gusta tanto lujo, pero sabe aparentar, y está tan cómoda y guapa en pantalón como con un vestido largo. Maya se ruboriza y Lena sonríe, no solo por el sonrojo de su mujer, sino también porque sabe que, con esto, Maya está más tranquila. 
Los últimos rayos del sol se resbalan como la melaza por las murallas del alcázar. La charla se reduce poco a poco, hasta que todo queda en silencio, interrumpido por alguna que otra tos. Cuando la luz del sol desaparece por fin por el horizonte, una brisa comienza a soplar. Su origen está en el escenario, a donde todos miran. Un pequeño remolino blanco se está formando, y gira cada vez más rápido, creciendo con cada vuelta. 
De repente, el torbellino estalla, un fuerte viento golpea a todos, sin tirar a nadie al suelo. El viento se recoge y del humo blanco que ha quedado en el escenario aparecen tres figuras, cada una tan alta como dos personas. Sus ropas son túnicas sencillas, también blancas, y sus cabezas son calvas, sin rasgo alguno. 
Los Artífices se alzan impasibles. El momento ha llegado. 
No hay un anuncio de quién empieza, cada uno ya sabe su orden, y lo ejecutarán todo de la forma más solemne posible en esta noche.  
Pepe es el primero. Camina hacia el escenario y observa las blanquecinas figuras sin caras. Será un público más difícil que el habitual en sus espectáculos. Está mentalizado. Sabe que puede hacerlo. Respira. Sus manos y su boca están preparados, y el vapor azulado adquiere forma… 

Creadora - parte 1 de 2


Maya Lorca mira al público congregado antes de empezar. Cierra los ojos. Respira hondo. Alza los brazos y comienza a describir amplios arcos con ellos. 
Cada movimiento está medido al milímetro, y de las manos de Maya se desprenden pequeños vapores azules que se arremolinan y pronto adquieren definición. Son animales: conejos, cervatillos, pájaros… El público observa, atento, con una emoción imposible de contener. 
Los animalitos vaporosos, de un azul brillante, se acercan curiosos a los presentes, e incluso uno de los conejos se deja acariciar por una chiquilla del público. Pero algo hace que los animales se detengan. Han aparecido otras figuras, humanas esta vez, con escopetas. Cazadores de un aspecto de lo más estereotipado, bien reconocibles. Los disparos de sus escopetas asustan a las criaturas, las balas se tornan en un humo que atraviesa a los presentes, sin hacerles daño, y ningún proyectil acierta tampoco a los animales fantasmagóricos. Las criaturas del bosque se reúnen, y sus vapores se funden, creciendo en tamaño, dando lugar a una figura gigantesca, un imponente ciervo de cornamenta intrincada, que mira a los cazadores, impotentes. Aun siendo puro humo, se puede oír el glorioso bramido del gran ciervo, que espanta a los cazadores, quienes se desvanecen para nunca volver. El animal gigante, orgulloso, también comienza a desaparecer. 
Lo que queda del vapor vuelve a las manos de Maya mientras esta termina el breve cuento del Guardián del Bosque. Abre los ojos y mira a su alrededor. Aunque sea una historia corta y muy conocida por todos, la maestría con la que Maya la ha traído a la vida sigue sorprendiendo a propios y extraños. 
Y, en ese momento, el público se desvanece, como las figuras del relato de Maya. Ni siquiera sus seres queridos están. Todos han desaparecido en un estallido de humo, y en su lugar tres figuras, blancas, altas y con rostros lisos, se materializan. 
Los vio hace veinte años, y han vuelto. Pero su situación actual es muy distinta a la de entonces: Maya no es parte del público, es una de las elegidas de la Reunión, han puesto su confianza en ella. Y los rostros sin ojos la observan... No, no solo la observan: la están juzgando. 
Uno de los Artífices alza lo que debe ser su mano. Un largo dedo la señala, y a continuación Maya puede oír una voz, tan antigua como el mundo, decir: 
—Y así termina… vuestra Historia. 
Y lo siente. Maya baja la vista hacia sus manos. Sus dedos se están convirtiendo en el vapor azulado, luego sus palmas. Intenta gritar, pero de su garganta nunca ha salido voz alguna, y menos ahora. 
Y llora. Porque es lo único que le queda. 

domingo, junio 24, 2018

Un nuevo comienzo

¡Oh, hola! Seguramente os estéis preguntando qué pasa aquí y cómo puede ser que un blog que había estado durante tanto tiempo parado, en letargo, o más bien muerto haya vuelvo a la vida.

No es sencillo. Durante bastante tiempo, el gusanillo del escritor había desaparecido, sepultado por los webcómics. Entonces, en 2012, conocí la iniciativa de NaNoWriMo y pensé que podía ser una buena oportunidad para volver a escribir. Y en parte funcionó: ya he participado en las ediciones de 2012, 2013, 2015 y 2017. De este último, de hecho, hice una pequeña crónica en mi blog personal.

Aun con esta iniciativa, seguía sin volver a la escritura como algo habitual.

Entonces empecé a presentarme a concursos de relatos. De momento, solo he entrado en dos de ellos: «Iridiscencia», un concurso para historias de género (fantasía, ciencia-ficción y terror) protagonizada por personajes LGTB, un concurso destinado a la visibilidad y la diversidad; y «Empotradoras», sobre relatos eróticos, también de género, y también en busca de la diversidad. Ni que decir que, a día de hoy, no fui seleccionado en el primero y del segundo aún no tenemos el fallo.

Ahora bien, fueron estos dos concursos los que me animaron a intentar volver de forma más habitual, y no solo con el NaNo, a la escritura.

Tampoco penséis que ahora esto va a ser en plan «relato por día, o por semana». De momento, el primer relato nuevo que veréis por aquí será el de «Iridiscencia», que se publicará mañana. Debido a que es un relato bastante largo (casi 8000 palabras), lo he dividido en dos partes, que se publicarán con una sola hora de diferencia. Como acompañamiento, el martes se publicará un post con distintas curiosidades relacionadas con dicha historia.

Y mientras el fallo de «Empotradoras» se hace esperar, volveré a los relatos basados en «Ascendancy», que también publiqué en mi blog personal, pero revisados y ampliados. Y sí, eso cuenta como fanfic, porque lo es. La cuestión está en si se quedará en aquellos 21 pequeños relatos o si habrá más. ¡A saber!

También llegará un momento en que el blog también tenga relatos en inglés. No es algo que ocurra en el futuro próximo, así que de momento los angloparlantes tendrán que esperar, y cuando llegue el momento, claro está, lo anunciaré.

Y los más viejos del lugar, al ver el blog limpito, os preguntaréis que qué pasó con los relatos que había antes.

Tranquilidad, que no se han perdido. He decidido ponerlos en descarga en estos enlaces y en formato PDF:


Ahora vendrá la pregunta que algunos se estarán haciendo: ¿y «La Leona Furiosa»? Digamos que el fanfic incompleto basado en «Megaman Zero» va a pasar por un pequeño proceso para ponerlo más decente, igual que haré con los relatos de «Ascendancy». Seguirá incompleto pese a tener algunas cosas nuevas, pero poco más.

Con todo esto, solo me queda decir...

¡Bienvenidos!