viernes, diciembre 29, 2006

"La Leona Furiosa: El comienzo", capítulo 11

Aunque parezca increíble... ¡Esto ha vuelto a la vida! xD Espero que esto tire p'alante finalmente... y tengo el gusto de decir que ya tengo mi primer troll. Lástima que sea un simple anónimo. :P

En fin, a lo que vamos...

Capítulo 11: La derrota del sabio elefante


- Esto es cosa mía ahora, chiquilla. Tú mejor vete.

El gran cuerpo redondo del Reploid elefante caminó hacia lo que quedaba de aquel ordenador. Conectó su larga trompa mecánica a la terminal de la computadora. Sekhmet sólo observaba cómo Maha Ganeshariff hacía su trabajo.
Ganeshariff, o simplemente Ganesh, era enorme. Sólo su torso era el doble de la altura de Sekhmet. Y ella prefería no hacer preguntas sobre lo que podría pesar aquel Reploid.
Con un cuerpo tan grande, de todos modos, Ganeshariff tenía ciertas ventajas sobre sus enemigos. Su cuerpo era tan grueso que incluso los sables de energía no le harían ni el más mínimo rasguño. Era una fortaleza con trompa que hacía temblar el suelo a cada paso que daba y que no dudaría en aplastar a sus enemigos.

Sekhmet miraba a su alrededor. Aún recordaba aquel lugar… el lugar de donde surgió aquel Reploid, Zero. Aún estaban los cuerpos de los Pantheons flotando en las aguas verdosas que inundaban la sala. Incluso estaba el Reploid rebelde que había caído en combate tras aguantar tantos impactos de bala, tal vez protegiendo a Ciel hasta que de pronto surgió Zero…

Zero…

Recordando aquel nombre, Sekhmet se quedó observando el lugar donde había estado flotando el cuerpo de Xenirr durante aquel incidente. Aquél era el único cuerpo que no permanecía en aquel lugar, puesto que Sekhmet trató de llevarlo a Neo Arcadia en un vano intento de devolver a su amiga a la vida. No había tenido éxito…

La ronca voz de Ganeshariff sacó a Sekhmet de sus pensamientos y de vuelta al presente.
- ¡Te dije que te marcharas, niña! ¿Por qué sigues aquí?
- Hay algo que no me gusta, Ganesh… - Sekhmet se quedó mirando la entrada -. Zero… vendrá…
- ¿Zero? – Ganeshariff miró con sorpresa a Sekhmet y de repente empezó a reír -. Si ese tipo viene, lo aplastaré. Ahora no me interrumpas, ¿entendido? Tengo que procesar estos datos y lo menos que necesito ahora es que me vengas con tus estúpidas preocupaciones.
- Sí… pero ¿qué pasaría si estuvieses equivocado y és el quien acaba contigo? Eres un estúpido si crees que…
- ¡Calla! – Ganesh interrumpió a Sekhmet, molesto por su comentario -. ¡Vete de una vez, no te necesito para nada!
Sekhmet no respondió, pero tenía claro qué por mucho que dijeran de Ganeshariff que fuese un “sabio”, no sabía nada sobre la paciencia. Se dio la vuelta y miró al agua, pero no se movía de su lugar.
Aunque Ganeshariff no considerara a Zero una amenaza, Sekhmet sabía que los pocos Pantheons que se encontraban guardando la entrada a la sala no serían suficientes ni tan siquiera para detener un grupo de la Resistencia. Así que no podía imaginarse lo poco que durarían esos androides frente a un monstruo como Zero. Sekhmet sólo esperaba que su presentimiento de que Zero llegar a las ruinas no llegara a convertirse en una realidad.

Sin embargo, Maha Ganeshariff tenía demasiada confianza en sí mismo. Era un guerrero fuerte, pero también muy inteligente. No sólo su cuerpo era robusto y grueso, sino que también poseía una mente privilegiada, un cerebro electrónico lleno de ingentes cantidades de información en general y de tácticas de combate en particular. Su cerebro era rápido a la hora de observar las técnicas de sus rivales. Incluso si sólo veía combates en vídeo, era capaz de memorizar aquellas rutinas de combate, creando un contraataque para cada una en cuestión de milisegundos.
Tras lo que se conocía como “el despertar de Zero”, Ganeshariff había estado viendo los vídeos de las últimas intervenciones de Zero, como aquel combate en la ahora destruida planta de retiro entre el Reploid escarlata y Aztec Falcon.
Ganeshariff había estudiado todos los movimientos y las rutinas de Zero que aparecían en aquellos vídeos. El Reploid elefante estaba seguro de que Zero no le sorprendería en lo más absoluto… y que sabría como contrarrestar al Reploid escarlata sin problemas.

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- Bien, ya he terminado. Tengo todo los datos que necesitábamos.
Ganeshariff desconectó la trompa del terminal y se dio la vuelta. Miró en la dirección donde se suponía que estaba Sekhmet, pero no había nadie.
- Mira, al fin se ha marchado. Ya pensaba que esa boba no se iría nunca… Bien, ahora debo volver al cuartel general con los datos y…

Pero en ese momento, una figura solitaria se abrió paso entre las ruinas. Ganeshariff observó a este misterioso personaje. Pronto lo reconoció: pelo largo y rubio, armadura roja… también observó que un líquido parecido a la sangre cubría partes de su armadura. El Reploid llevaba una pistola buster en su mano y se quedó mirando a Ganeshariff.
- Así que eres el infame Zero – Ganeshariff hablaba tranquilamente -. Yo soy Maha Ganeshariff. Estoy al cargo del procesamiento de datos y manejo de información.
- No me interesa tu trabajo – respondió tajantemente Zero mientras apuntaba a Ganeshariff -. Sólo busco ciertos datos y seguramente tú los tienes. Dámelos y márchate.
- ¡Qué lástima, pequeño! Tus preciados datos están almacenados en mi memoria – Ganeshariff se dio pequeños golpes en la sien con su grueso dedo -. Así que si los quieres, tendrás que derrotarme y extraer la información de mi cerebro… eso si no me destruyes, claro. ¿Eres lo suficientemente valiente?
- Ya lo estaba esperando – y con estas palabras, Zero disparó su arma.

Ganeshariff no se movió un ápice y dejó que le impactara el proyectil. El Reploid elefante miró el pequeño punto humeante de su gran barriga. Luego miró a Zero, quien se preparaba para disparar de nuevo.
- ¿Crees que esa pistolita me va a hacer daño? – se burlaba Ganeshariff y alzó su brazo derecho -. Pequeño idiota… ¡ahora te mostraré el auténtico dolor!
La mano de Ganeshariff se empezó a mover a gran velocidad mientras el enorme Reploid elefante se acercaba lentamente a Zero. El Reploid escarlata volvió a disparar, pero la bala fue detenida por la mano de Ganeshariff antes de que abofeteara a Zero. El Reploid escarlata cayó a unos cinco metros de Ganeshariff. Zero rápidamente se levantó y sacó otra arma.
Por su apariencia, era la empuñadura de alguna espada… una espada de energía que apareció nada más ser activada. Con su Sable Z listo, Zero se dispuso a buscar los puntos débiles de su rival. Pero contra un Reploid como Ganeshariff, uan auténtica fortaleza ambulante, eso era muy difícil. Además, la mano de Ganeshariff seguía moviéndose velozmente, con lo que atacar era casi imposible… si se hacía desde el frente.
Zero se deslizó a su izquierda, evitando por poco la gran mano del Reploid elefante. Ganeshariff podía ser lento, pero sus brazos eran una clarísima excepción.
Ya que su estrategia principal tenía que ser desechada, Zero desactivó el Sable Z y sacó otra arma, algo parecido a una pequeña lanza de energía. Zero aprovechó que Ganeshariff se volvía hacia él para atacar. El Reploid rubio saltó y atacó con la lanza, que comenzó a alargarse tres veces su tamaño original. Zero consiguió alcanzar a Ganeshariff, justo debajo de su brazo derecho, pero para el enorme Reploid no era más que una herida superficial. Pero al menos Zero sabía que era posible herirle…
El Reploid elefante apartó a Zero de un empujón. Estaba realmente enfadado, más incluso de lo que Zero podría imaginar. Ganeshariff movió el brazo derecho. Aparte de la pequeña herida, estaba bien.
- ¡No dejaré que vuelvas a utilizar esos trucos tan rastreros! – gritó Ganeshariff al tiempo que sus brazos, piernas y cabeza se introdujeron en su gran cuerpo, convirtiéndose en una gigantesca bola de metal.
- ¡Mierda! – maldijo Zero en voz baja.

La trompa de Ganeshariff salió disparada desde la gigantesca bola metálica, estirándose hasta que su extremo quedó enganchado firmemente al techo. La trompa levantó el cuerpo de Ganeshariff y éste comenzó a actuar como un péndulo, moviéndose rápidamente de un lado a otro de la sala. Zero estaba preparado para lo que pudiera ocurrir.
Finalmente, la trompa de Ganeshariff volvió a meterse dentro del cuerpo, haciendo que la enorme bola descendiera sobre Zero. Pero el Reploid escarlata se lanzó hacia delante, dejando atrás la gran bola que golpeaba el suelo con un gran estallido. Zero se dio la vuelta, esperando que el Reploid elefante recuperara su forma original… pero no lo hizo.
En vez de eso, aún en su forma esférica, Ganeshariff se lanzó rodando hacia Zero. Apoyándose en una piedra, Zero consiguió saltar hacia otra más alta y después sobre el propio Ganeshariff, saltando rápidamente lejos de su alcance. El enorme Reploid golpeó una pared, dejando así de rodar, pero a la vez lanzó dos bombas. Una impactó en el suelo, pero la otra iba directamente hacia Zero.
Rápidamente, Zero sacó su última arma. Una pequeña vara blanca apareció sobre el antebrazo izquierdo, teniendo a ambos extremos unas pequeñas puntas de energía verde. La vara giró rápidamente sobre sí misma, mientras las puntas de energía aumentaban de tamaño y creaban un escudo frente a Zero. El escudo de energía pudo contener la explosión de la bomba que acababa de colisionar con él, pero rápidamente se desvaneció tras la explosión.
- Ese escudo te ha salvado la vida… ¡pero sólo esta vez! – gritó Ganeshariff.
El Reploid elefante miró fijamente a Zero. Sin que se lo esperara, Zero observó cómo los dos colmillos de Ganeshariff salieron disparados, como dos grandes misiles que iban directos hacia él. Aunque fue una maniobra inesperada, a Zero no le costó esquivar los colmillos… al menos, eso creía. Ambos colmillos volvieron rápidamente, aunque esto no escapó a la vista de Zero. El Reploid rubio se fijó que ninguno de los colmillos volvía a la misma altura que antes. Tras descubrir el truco, Zero volvió a esquivar los colmillos, aunque esta vez le costó algo más. Pero el hecho de que esquivara el ataque dejó sorprendido a Ganeshariff.
- ¡¿QUÉ?! ¡Esto no puede estar pasando! Según mis cálculos, ¡esos colmillos-boomerang deberían haber acabado contigo!
- Pues lo siento si tus predicciones no han ido del todo bien – Zero se volvió hacia Ganeshariff -. Dame los datos y te dejaré vivir.
- ¡NUNCA! ¡Te mataré! Los enemigos de Neo Arcadia… Los enemigos de la Humanidad… ¡DEBEN MORIR!
- Ya que no aprecias tu propia vida, no me dejas otra elección… - Zero volvió a coger su Sable Z -. Activando chip Trueno…
Con estas palabras, la hoja del sable volvió a aparecer, pero esta vez con chispas amarillas rodeándola. El propio sable cambió gradualmente su color verde a un intenso brillo Amarillo. Ganeshariff, visiblemente desesperado, se lanzó a la carga, de nuevo tratando de abofetear a gran velocidad al Reploid escarlata y evitar cualquier ataque de su enemigo. Pero fue inútil.

Zero esquivó la mano de Ganeshariff y de nuevo se encontraba en el lado derecho de Ganeshariff. Zero volvió a atacar al gran Reploid elefante justo en el lugar donde le había herido con su lanza, pero esta vez con el Sable Z. La hoja del arma se introducía cada vez más en el interior del cuerpo de Ganeshariff, haciendo que las descargas del sable dañaran seriamente los circuitos del enorme Reploid. El Sable Z liberó toda la electricidad almacenada. Ganeshariff cayó de rodillas, con el cuerpo parcialmente destrozado debido a las descargas, y pronto sintió que no podía moverse. Zero retiró el sable mientras Ganeshariff, inmóvil, seguía sin creer lo que había ocurrido.
- ¡¿POR QUÉ?! – gritó Ganeshariff -. ¡Se suponía… que yo… era… invencible! ¡¿Cómo has… podido… atacarme… dos veces… en el mismo lugar… y yo no he podido… dete… dete… detenerte?!
Zero ni se molestó en escuchar las palabras de Ganeshariff y conectó un pequeño dispositivo a la trompa del Reploid elefante. La transferencia de datos desde el cerebro electrónico de Ganeshariff hacia el dispositivo comenzó casi de inmediato.
El Reploid moribundo, sin poder hacer nada para evitar que Zero consiguiese la información, miró a Zero por última vez.
- Aunque… me hayas… ganado… es… tarde… Vas a… morir… Zero… Estas ruinas… serán… tu… ¡¡tumba!!
Tras esto, una gran roca cayó sobre Ganeshariff, destrozándolo por completo. La trompa quedó totalmente separada del cuerpo, con lo que la transferencia de datos quedó interrumpida antes de que terminara.
- ¡Maldición! – exclamó Zero mientras más rocas caían – Espero que los datos que he conseguido descargar sean útiles. Tengo que volver a la base y darle a Ciel lo que he conseguido…

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La cámara había sido destruida, junto con el cuerpo de Ganeshariff y gran parte de la sala, antes de que pudiera grabar a Zero abandonando el lugar con los datos que había conseguido. Sekhmet ya se imaginaba que el Reploid escarlata había escapado con vida. Apagó el monitor y suspiró.
- Ya le dije que no tendría posibilidad alguna frente a ese demonio – murmuraba -. En fin, al menos la cámara que puse antes de salir ha servido para algo; ya he visto que Zero es un gran guerrero, y está lleno de sorpresas. Será un honor luchar contra él… cuando estuviese lista.

La Reploid envió el informe de la misión a Phantom, describiendo la batalla que había visto a través de la cámara y cómo Zero había conseguido parte de la información que estaba en el laboratorio y en la cabeza de Ganeshariff. Esto no alegraría a Phantom, pero la descripción detallada del informe que había redactado Sekhmet cargaba toda la responsabilidad de la misión en Ganeshariff. Lo cual era cierto.
Además, se le había ordenado que ella no luchara contra Zero hasta que estuviese lista, así que aunque hubiese ayudado a Ganeshariff, el resultado de la lucha habría sido el mismo.

Tras mandar el informe, Sekhmet volvió a casa. Era una noche tranquila e incluso el centro de la ciudad principal de Neo Arcadia estaba silencioso. Sólo unas pocas personas paseaban por sus calles.
Sekhmet tomó el transporte que la llevaría a la zona residencial donde vivía con su creador y ‘padre’, Sergeus Grant. El tiempo en el que volvía a casa era el mejor de toda su jornada. Siempre tenía muchas cosas que contra al doctor y Grant también tenía cosas de las que hablar con Sekhmet, excepto los días en que el científico estaba muy ocupado y o bien estaba muy cansado o tenía que trabajar en el laboratorio hasta muy tarde.
Aquel día, antes de que Sekhmet fuese a aquella misión con Ganeshariff, Sergeus le comentó que podrían visitar a su padre, Albert Grant, después de que acabara con su misión. Sekhmet no sabía si sería muy tarde para hacerle una visita y no estaba segura de tener el día siguiente libre, pero la verdad es que Sergeus le había insistido mucho. No había visto al padre del Dr Grant, pero Sergeus ya le había comentado lo interesado que estaba Albert en conocer a Sekhmet. Podía entenderlo: había sido creada hacía solamente seis meses y todavía no había visto al señor Albert en todo este tiempo.

El transporte llegó a la zona cuando aún estaba pensando en ello. Sekhmet sólo tuvo que andar un poco hasta llegar al bloque de pisos y entrar en el apartamento. La puerta estaba abierta.
No esperaba encontrarse aquella situación. Los muebles estaban tirados por los suelos, destrozada por complete. No se lo pensó dos veces y corrió hacia la habitación de Sergeus.
El pequeño perro-robot, Gary, estaba allí y se quedó mirando a Sekhmet cuando ella llegó. La habitación estaba hecha un desastre, como si el científico hubiese estado luchando contra alguien. ¿Con quién? Sólo esperaba estar equivocada y que el desorden no fuese fruto de una lucha que, lo más probable, Sergeus no ganaría jamás.
El pequeño Gary saltaba cerca de la cama y parecía señalar algo con su hocico. Sekhmet miró el objeto redondo que había en la cama. Era un disco de datos. Lo cogió y leyó lo que decía en su superficie:

“Para Sekhmet”.

3 comentarios:

Efe dijo...

grandiosa historia, toy emocionado por ver q pasa depsues!!!
sigue asi

Zanthia Khalá dijo...

Jo titi, que interesante :D se te da escribir, eh? ^^

Fëadraug dijo...

Jeje, muchas gracias. ^^ Y bueno, la verdad es que ya debería continuar con esto de una vez, que lo llevo aparcado demasiado tiempo. xD