viernes, diciembre 09, 2005

"La Leona Furiosa: El comienzo", capítulo 7

Otra vez me he retrasado un montón, pero la historia continúa. Vale, aún no hemos llegado al "primer día de trabajo" de Sekhmet, pero nunca viene mal profundizar un poco (más) en los personajes y dar mi propia visión de los acontecimientos y personajes de Megaman Zero. :P

Capítulo 7: Ira

Harpuia recordaba aún las palabras de Panter Flauclaws:

- Los demás Generales desean hablar con usted, Lord Harpuia. Parece que hay algo de extrama urgencia que debería conocer.

El Reploid pantera no había sido muy específico cuando Harpuia le volvió a preguntar sobre ese asunto de gran importancia. Flauclaws no sabía de qué querían hablar los demás Guardianes con Harpuia, él sólo se limitaba a decirle a su maestro que debía acudir a la sala de reuniones de los Shitennou.

No tardó mucho en llegar a la habitación donde los Shitennou realizaban sus reuniones privadas. Aquella sala era diminuta en comparación con la que se utilizaba para los encuentros a mayor escala, pero tenía su lógica. Era privada, después de todo, y no se podía comparar con la gran sala circular situada en una de las zonas más influyentes de Neo Arcadia.

En los encuentros más importantes, celebrados en aquella gran sala circular, se reunían consejeros, científicos y miembros de la elite para hablar, sobre todo, de la crisis energética, todos alrededor del holograma que mostraba al Maestro X sentado en su trono. X nunca acudía a estas reuniones en persona. De hecho, sólo los Shitennou, de todos los habitantes de Neo Arcadia, habían estado en la misma sala que X.
Pero era ésta una reunión privada entre los Generales, así que esta pequeña habitación les vendría mejor. Además, quedarían totalmente aislados y nada de lo que allí hablaran se filtraría al exterior a menos que cualquiera de los Generales lo contara por su cuenta y riesgo.

La puerta se abrió en cuanto Harpuia estuvo delante de ella y se cerró una vez que el Reploid de color verde esmeralda había entrado en la habitación. Harpuia se encontró de frente con la mesa circular, en cuyo centro se encontraba un pequeño orbe de color verde, rodeado por pequeñas placas metálicas y algunos botones. Tras mirar el proyector de hologramas, Harpuia observó a sus compañeros. Phantom, Fefnir y Leviathan estaban cerca de la mesa, mirando a Harpuia, esperándole.
- ¡Llegas tarde, cara bonita! – se burló Fefnir -. ¿Qué estabas haciendo, nenaza? ¿Cepillarte el pelo?
- Si esto es algo serio, mejor guárdate tus bromas para cuando sean necesarias, Fefnir – respondió tajante Harpuia antes de hablar con Phantom -: Bien, ya estoy aquí. Espero que se me informe del motivo de esta reunión.
- Será mejor que tomemos asiento – fue lo que dijo Phantom -. Esto puede llevarnos un rato.

Los cuatro Guardianes se sentaron alrededor de la mesa y Leviathan encendió el proyector, que comenzó a mostrar un vídeo holográfico. Harpuia reconoció al instante lo que enseñaba el vídeo. Era la batalla que había visto hacía unos minutos. Otra vez se encontraba viendo el combate de Sekhmet contra los gemelos Anchus. Leviathan pausó la grabación, justo en el momento en que Sekhmet arrancaba las pinzas de Kuwagust.
- Mirad ese golpe – comentaba la Reploid azul -. Se ha vuelto muy fuerte… y muy peligrosa.
- Poderosa, sí… - murmuraba Phantom, examinando la imagen estática -. Pero fijaos en su expresión. Eso es lo que debería preocuparnos.
Phantom señaló la imagen. Los otros Guardines se volvieron hacia ella. Fefnir y Leviathan parecían preocupados, pero Harpuia no lo entendía.
- Esto… no es por interrumpir, pero… ¿de qué hablais? – preguntó finalmente Harpuia -. Quiero decir… Panter me dijo que había algo importante que me teníais que contar, pero lo único que estamos haciendo es ver la pelea de Sekhmet. La misma que he visto hace unos minutos.
- Mira sus ojos, por favor – respondió Phantom, volviendo a señalar la imagen. Leviathan le dio al botón de zoom para acercarla.
Harpuia, viendo la imagen agrandada, se fijó en la expresión de Sekhmet en el momento de vencer a Kuwagust.
Los ojos de Sekhmet parecían dos grandes llamas con un brillo rojizo e inhumano, que recordaba en cierta manera al color de la sangre, pero con una intensidad inusitada. Incluso con el video pausado, aún parecía que aquellas ‘llamas’ bailaran al son de una danza guerrera. Harpuia sabía que Sekhmet se había dejado llevar por la emoción y la ira, pero ¿cómo no pudo darse cuenta de aquella expresión? Eso hacía que el caso de la Leona Furiosa fuese aún más especial que el arranque que tuvo Herculious ante la visión de su hermano caído.

- He estado entrenando con ella durante un mes y nunca vi algo semejante – Harpuia se inclinó hacia atrás, visiblemente preocupado -. Y vosotros tres lo sabíais y no me dijisteis nada…
- Phantom fue el primero en darse cuenta de esa… ira – contestó Fefnir -. También me lo había contado Anubis y me soltó un rollo sobre una diosa egipcia…
- Sekhmet, la deidad con cabeza de leona e hija de Ra – esta vez Leviathan tomó la palabra -. Su nombre significa “la poderosa”. Era una diosa iracunda y destructora enviada por Ra para limpiar la Tierra de maldad. Pero su poder destructivo llegó más allá y el resto de dioses temieron su furia. Sekhmet casi aniquiló a la especie humana.
- ¿Pero de verdad crees que el poder de nuestra Sekhmet viene también de esa ira? ¿Y os basáis en la mitología egipcia para eso?
- Aunque suene raro, Harpuia, es la verdad – respondió Phantom -. X-sama sólo quería el arma perfecta, una magnífica soldado. A pesar de poder realizar cualquier tarea posible, es sobre todo una luchadora. Y esa… ira de alguna forma potencia su fuerza.
- Esto quiere decir que mi idea de la agente especial es errónea, ¿ciero?
- No del todo, Harpuia – contestó esta vez Leviathan -. Todavía sigue siendo una agente especial de Neo Arcadia, pero el Maestro X está más interesado en sus habilidades como luchadora. Es más, había sido diseñada como guerrera letal. Y con ese tema de la furia, parece que el Dr Grant ha hecho un gran trabajo, suficiente para satisfacer al Maestro X.
A Harpuia no le gustaba mucho la idea, sobre todo sabiendo que Rockman X, al menos el X del pasado, el de la lucha contra Sigma, habría desechado la idea de crear una máquina de matar. Pero parecía que el paso del tiempo había cambiado incluso a este legendario Reploid, al mandatario de Neo Arcadia.
- Tal vez fuese la idea en un principio… y tal vez nosotros pensáramos así – Harpuia suspiró -. Pero ahora las cosas han cambiado. Sekhmet no es una máquina de matar, es una Reploid como cualquiera de nosotros o…
- ¿Como nosotros? – Leviathan se sintió realmente molesta con aquellas palabras -. ¡Vigila tus palabras, Harpuia! ¡Ella nunca sera como yo, ni…! – la mirada de Phantom hizo que se quedara callada. Aún recordaba lo que había pasado hacía casi dos meses tras su discusión con Sekhmet.
- Harpuia… Nosotros no podemos hacer nada por cambiar el punto de vista de X-sama – decía ahora Phantom, tratando de retomar el hilo de la conversación -. Al menos permitirá que Sekhmet realice otras misiones que no tengan que ver con la lucha, aun sabiendo que el Maestro X deseaba que fuese una guerrera pura.
- ¡Mejor que la asigne a cocinar y a limpiar! – exclamó Fefnir -. ¡Yo soy el que debe ir a patear culos rebeldes!
De nuevo, Leviathan estaba fuera de sus casillas y esta vez se dirigió a Fefnir:
- ¡Así que es ésa tu opinion sobre las mujeres! Cocinar y limpiar… ¿Qué te pasa, saco de músculos? ¡¿Aún tienes miedo de Sekhmet?! ¡¿O son todas las mujeres quienes te dan miedo?!
- ¡¿Yo?! ¿Tener miedo de una mujer? – Fefnir se rió delante de Leviathan -. Incluso con su rabia, Sekhmet no es más que una mosquita muerta comparada conmigo. Y lo mismo va por ti, Dama de Hielo.
- Pero esa ira – Phantom interrumpió la estúpida discusión -. X-sama ordenó al Dr Grant crear una Reploid poderosa. Pero X-sama no sabe todo sobre el Proyecto S, es ese científico humano quien conoce sus secretos. Si supiéramos qué era lo que había diseñado Grant, podríamos encontrar el origen de esa ira y de cómo afecta realmente a la fuerza de Sekhmet. Y nuestro maestro podría usarlo para…
- Si el Maestro X tuviera oportunidad de conocer eso con tal de usar semejante poder, podría ser peligroso – comentó Harpuia -. Hemos de tener cuidado con ello.
- X-sama usaría ese poder sabiamente. No sabrá de esto hasta que tengamos la suficiente información para realizar un informe al respecto.
- Así que ya planeabas contárselo desde el principio – dijo Leviathan.
Phantom asintió.
- De todas maneras, es algo de lo que se enteraría tarde o temprano. Y como os acabo de decir, usará su poder sabiamente, no habrá peligro alguno… - hubo un pequeño silencio hasta que Phantom volvió a hablar -: ¿Alguna otra pregunta? – miró a los demás Guardianes, que no dijeron nada, sólo le miraban -. Entonces hemos terminado…

El Reploid ninja apagó el proyector. Los Shitennou fueron levantándose y dejando la habitación. Las luces se apagaron en cuanto los cuatro se habían ido y la puerta se cerró. Ya en el pasillo, cada Guardián se fue por su lado. Phantom miró a Harpuia antes de dejarle marchar.
- No le hablaré al Maestro X sobre tu falta de confianza esta vez, Harpuia. No vuelvas a comportarte así, ¿quieres?
La tranquila voz de Phantom, acompañada por el rostro severo pero conciliador del Reploid ninja, hizo que Harpuia simplemente asintiera, tratando de olvidar el pequeño incidente en la reunión. Luego, cada uno se fue por su cuenta.

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Horas después...

“Ira... Un sentimiento que hace que mi fuerza sea mayor. Pero ¿cómo puedo ser tan poderosa gracias a un sentimiento tan negativo? No puedo defender la paz con la ira. Debe haber una razón para ello. Y aunque se lo preguntara a él, seguro que no querría contármelo...”

Así pensaba Sekhmet tras haber terminado sus reparaciones. Para ella, no habían sido más que un par de ajustes. Excepto por la electricidad que había recorrido su cuerpo sin piedad, Sekhmet estaba perfecta. No era algo que llevara mucho tiempo y sólo hubo que ajustar un par de circuitos.
En el pasillo se encontró a Herculious y se sintió aún más afortunada por su suerte, pero también culpable por lo que había hecho a Kuwagust y, en consecuencia, por el daño emocional que había causado a Herculious. El escarabajo rojo se volvió hacia ella y la miró con malos ojos. Sekhemt quería olvidar el altercado, sabía lo enfadado que estaba Herculious y, sabiendo que podrían empeorar las cosas, siguió caminando. Herculious, en cambio, no pensaba así.
- ¡Eh, tú, no huyas! – gritaba Herculious mientras la seguía -. Tú y yo tenemos que hablar de…
Cuando estaba más cerca de ella, Sekhmet se volvió. Un pequeño gruñido salió de la boca de la Reploid y Herculious miró los ojos de la Reploid, otra vez con ese brillo rojizo. El Reploid escarabajo se echó un par de pasos hacia atrás hasta que vio que Sekhmet volvió a la normalidad. Había sido un pequeño arranque de ira, pero Herculious no pudo evitar recordar lo ocurrido hacia unas horas.
Sekhmet se dio cuenta de lo que había pasado, se quedó mirando al suelo y luego se volvió otra vez hacia Herculious.
- Lo siento… Sé cómo te sientes, pero en la lucha era tu hermano o yo… No tenía otra elección, pero al menos Kuwagust sigue vivo y pronto estará en activo, antes incluso de lo que suponía Lord Harpuia. Y de nuevo, Herculious: lo siento.

Herculious miró a Sekhmet mientras ella se iba. Parecía no haber escuchado nada de lo que la Reploid había dicho. Es más, estaba tan ocupado con sus propios pensamientos que no le dio importancia a que Sekhmet se disculpara.
- Los guerreros furiosos son poderosos, pero también descuidados... y mira quién lo dice… - murmuraba Herculious -. Ese rostro y esos ojos rojos, cargados de ira, todo eso es lo mismo que le enseñaste a mi hermano antes de que estuvieses a punto de matarlo, maldita niñata… Pero la próxima vez no me asustarás. Porque la próxima vez… te mataré.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Esta Interesante la historia...

Anónimo dijo...

por que mejor no hacec que fefnir se enamore de seckmet aunque lo este insinuando jajajajajjaja!!!!!
harpuia: de verdad te gusta seckmet fefnir????
fefnir: shhhhhh... callate